domingo, 15 de agosto de 2021

¿Es necesario un Gurú?

Todo el debate sobre si es o no necesario el Gurú, sobre si es o no necesario trabajar por esta Realización, es muy controvertido. Sin embargo, la cuestión de la necesidad del Gurú es una cuestión que no debería debatirse nunca, porque es completamente errónea. La cuestión del trabajo, en cambio, sí podría ser debatida. La necesidad del trabajo se puede cuestionar, pero no la necesidad del Gurú. Este es el error: no hay nada que cuestionar sobre la necesidad del Gurú, porque no hay nada que cuestionar sobre la necesidad, o no, de Dios.

Si nos cuestionamos la necesidad del trabajo, asunto que es susceptible de ser cuestionado y debatido, y descubrimos que sí hay la necesidad del trabajo, queda muy claro que el Gurú es imprescindible. En primer lugar, tenemos que entender qué es el Gurú para ver el error en preguntarse si este es o no es necesario.

Así que, ¿qué es el Gurú? ¿El Gurú es una forma humana? ¿El Gurú es una persona, alguien? ¿El Gurú es una autoridad?

¿Qué es el Gurú?

Hablar de un Gurú interior es intentar, en el patrón del pensamiento, crear este interrogante, este debate, porque cuando se habla de un Gurú interior —lo que en realidad es solo enunciar una teoría, un concepto, una creencia— se está abriendo campo para la ilusión de que hay un Gurú exterior, un Gurú con una forma, la "persona" en la forma del Gurú.

¡No hay nada que debatir al respecto y no hay ningún Gurú! Solo hay Dios y Dios es la gran necesidad, ¡la única necesidad! ¡Dios es la naturaleza del Ser! ¡Dios es la única necesidad real! ¡Dios es el Ser! No se puede prescindir del Ser. No se puede prescindir del Gurú. El Gurú no es una enseñanza, no es una práctica, no es un maestro. El Gurú es la Conciencia, la Verdad, Dios. El Gurú es tu Verdadera Naturaleza y no puedes prescindir de lo que ERES.

Tu única certeza es que estás ahí. Así que tu única certeza es que el estar aquí y ahora no se puede descartar. ¡Eso es el Gurú! Esto no es una cuestión interna o externa, sino de la Naturaleza del Ser, de la Verdad. Por lo tanto, ¡no es un tema de debate! No es posible cuestionar la necesidad del Gurú, la Verdad del Gurú, la Verdad de tu Ser. Lo que sí se puede hacer es investigar la naturaleza del trabajo.

¿Cuál es la naturaleza del trabajo en dirección a este Despertar? ¿Cuál es el valor o la importancia de esto? Si el trabajo no fuera necesario, ya habrías descubierto ESTO por tu cuenta.

No podemos discutir la necesidad, o la no necesidad, del trabajo para el Despertar... ¡Esto lo podemos discutir y al mismo tiempo no lo podemos discutir! Podemos enredarnos en esta discusión y llegar a una conclusión, la de que el trabajo no es necesario para el Despertar. Pero esta conclusión presenta una evidente carencia de investigación, porque en una investigación clara se ve la verdadera necesidad del trabajo, pues sin él se continúa igual. El trabajo para el Despertar es una necesidad real. Así, al descubrir la verdadera necesidad del trabajo, queda muy claro que el Gurú es indispensable.

Es como padecer una enfermedad y no tener los conocimientos necesarios para tratarla; es como intentar ignorar la enfermedad, cerrar los ojos ante el malestar y el dolor que genera, y decir: "no hay enfermedad", porque el médico dice que no hay enfermedad. El médico puede decir que no hay enfermedad, puede intentar no nombrarla, no hablarte de la enfermedad, no acentuar la creencia en la enfermedad, pero él es el médico y no tú. Siendo que tú sientes el dolor, los síntomas y el malestar, no puedes decir que no hay enfermedad. Esto sería negarte a ti mismo la posibilidad de tratamiento, de atención médica, que es lo que haces cuando dices que el Gurú no es necesario. Cuando el Gurú no es necesario, tampoco es necesario ningún trabajo; cuando el médico no es necesario, tampoco lo es el tratamiento. Sin embargo la enfermedad persiste. Aunque no quieras verla, está ahí; aunque no quieras sentir los síntomas, estos están ahí; aunque no quieras sentir el dolor, el dolor sigue ahí.

Teóricamente, o intelectualmente, puedo prescindir del Gurú. Puedo tener una respuesta muy clara a la pregunta de si este es necesario o no, y esa respuesta puede ser muy clara intelectualmente. Es como en la no necesidad del médico, en la que el cuerpo sigue enfermo, necesitando tratamiento, pero "descarto la necesidad del tratamiento y del médico". Eso es lo que se ha venido haciendo… Así, "si el médico no es necesario, el tratamiento que me prescribe tampoco lo es". Así que, "si el Gurú no es necesario, el trabajo que él me propone tampoco lo es”. Pero todo sigue igual... Todo sigue igual.

Los innumerables argumentos que puedes utilizar para defenderte del "tratamiento" —que es el trabajo— y para defenderte de quien lo va a realizar —que es el médico, el Gurú— pueden ser bastante claros, contundentes, pertinentes, lógicos, razonables, y aun así no solucionarán nada... El problema seguirá ahí. Es solo cuestión de tiempo y tarde o temprano el dolor estará ahí, los "síntomas" estarán ahí, la "enfermedad" se hará cada vez más y más evidente.

Por lo tanto, entrar en debate sobre estas cuestiones es completamente inútil. ¿Quién haría tal cosa en su propio ego, si el médico siempre está dispuesto a atender a su paciente? El médico tiene la habilidad, la capacidad, la experiencia y los conocimientos necesarios para atender al paciente, pero no está para convencerlo de que está enfermo. ¿O sí? ¿Has visto a un médico ocuparse de eso? ¿Intentando convencer al paciente de que está enfermo? El médico se limita a esperar a que le digas lo que sientes y no está interesado en explicarte lo que sientes, eso es asunto tuyo. Su interés es tratarte, liberarte de los síntomas y de la enfermedad. Por lo tanto, entrar en el interminable debate de si se necesita o no un tratamiento, con alguien que no está sintiendo los síntomas de una enfermedad, no sirve de nada.

¿Crees que este trabajo que ocurre a mi alrededor es para los que están bien o para los que están mal? ¿Es para los enfermos o para los sanos? ¿Crees que el médico viene por los enfermos o por los sanos? Con el Gurú es lo mismo... ¡El Gurú no sirve para nada! Es como el médico, que solo sirve para los enfermos. El médico es maravilloso para el enfermo, porque alivia su dolor, pero para el que está sano no sirve de nada. Para el que está sano, el médico es solo un amigo; no un especialista, ni una ayuda, sino solo un amigo. Si no puedes ver al Gurú, es solo un amigo más, y como amigo es inútil.

Por eso te dije: no sirve de nada que vengas a visitarme en días normales, porque no quiero ser tu amigo; no soy amigo de nadie. Soy un "médico" que atiende pacientes. Si sientes dolor, ven, pero si no lo sientes, ¡aléjate! No tengo nada que ver con amigos. Sí tengo algo que ver con los buscadores de la verdad, con los que están "ardiendo" por Dios. No trato asuntos de política internacional, como "¿Cómo le va a Estados Unidos?"; "¿Qué va a pasar ahora, con el nuevo presidente?” No trato asuntos de fútbol, como el campeonato de Paraíba, Pernambuco, Río de Janeiro o Brasil. No tengo asuntos políticos que tratar contigo. No sé ni tengo interés en saber de economía, música o arte. Mi interés contigo es comunicarte a Dios, ayudarte a superar la ilusión de sentirte un "yo" separado, una identidad separada.

Ahora, si no sientes esto, eres como el paciente que no siente nada. ¡Para el médico no eres un paciente! Imagina ir al médico y decir: "Estoy aquí, doctor"; y el médico te dice: "Bien, ¿qué pasa?" y tú le dices: "No lo sé". Entonces el médico pregunta: "¿Cómo es que no lo sabe? ¿Está bien?"; tú respondes: "¡Estoy bien!". El médico pregunta: "¿Qué quiere decir? ¿A qué se refiere con que está bien?”; tú respondes: "¡Estoy bien, estoy bien!". Vuelve a preguntar: "Pero entonces, ¿para qué ha venido aquí?"; tú respondes: "Para nada. ¡Pasaba por aquí y vine a tomar un café con usted! El médico dirá: "Mire, discúlpeme, pero afuera hay pacientes esperando ser atendidos. No tengo tiempo para tomar un café con usted; déjelo para otro momento. Si me apetece tomar un café, se lo haré saber y tomaremos un café juntos. Pero ahora tengo una fila de personas esperando que las atienda.

Si no lo sientes, no tiene sentido ir al Gurú, de hecho, no ves al Gurú. ¡No lo necesitas! Ya eres un Gurú para ti mismo, ya eres tu propio Maestro, te estás cuidando a ti mismo y no necesitas tratamiento... ¡Estás bien! Así que ¿qué vienes a hacer aquí? No soy tu amigo, no quiero tomar café contigo, pero sí quiero saber qué sientes. Ahora bien, si vienes a decirme: "¡No siento nada! Soy la Conciencia, la Felicidad, el Amor, la Paz…” ¡Maravilloso! Qué bueno saberlo… ¡De maravilla! Es bueno saber que estás ahí. ¡Pero ahora la fila avanza y hay que atender al siguiente! Te pido permiso, porque hay otro que piensa, siente o cree que no es eso; tú crees que eres eso y el otro no. Así que uno tiene una creencia y el otro tiene otra, pero ambos están creyendo algo. Qué bien que creas que todo está bien. Viniste, te sentaste aquí, pero descubriste que solo viniste a tomar un café. No puedo ofrecerte un café, porque no tengo tiempo para un café contigo. Podría recetarte un tratamiento si sintieras que lo necesitas, pero como no es así…

¿Entiendes lo inútil que es esto? Ahora lo entiendes, ¿no? Así que, ¿qué es lo que hago yo? Tú te sientas, ocupas el lugar del otro y yo digo: "¡No! ¡Con permiso! No tengo asuntos personales". Ya voy apartándote, desocupando la “silla”…

Transcrito a partir de un discurso en un encuentro online, realizado el noviembre de 2020. Publicado por primera vez en portugués el 10 de febrero de 2017. Para más información sobre nuestras reuniones, haga clic aquí .

domingo, 8 de agosto de 2021

El mundo no es responsable por tu confusión

Todos buscan la Libertad, la Paz, pero el propio pensamiento y el sentimiento que tienen sobre quiénes son, sobre lo que es la Vida, sobre lo que es el otro, es lo que les impide vivir en esa Paz, en esa Libertad. El que siente esta Libertad, esta Paz, es precisamente el que no piensa —el que no piensa que está viviendo, el que no cree que está viviendo—. El que no siente esta Paz y esta Libertad no puede saber lo que es la Felicidad, porque piensa y siente como una entidad separada, como alguien que controla todo, o que quiere controlar todo, pero no puede. En el fondo, sabes que no puedes, y sin embargo insistes. En el fondo, sabes que tus pensamientos son interpretaciones sobre la vida, sobre el mundo, sobre el otro, sobre lo que eres, y estos pensamientos te molestan, te entristecen, te hieren, te hacen sufrir.

Sin investigar la naturaleza de lo que piensas y sientes, permaneces perturbado, naturalmente confundido. Así, lo que prevalece es el sufrimiento. ¡No hay Paz en este estado! Tu guerra es lo que produce el conflicto que vives, no lo que ocurre en el exterior. Todo sufrimiento es una autoproyección, es algo que está ocurriendo dentro de ti. No es el mundo, no es la vida, no es el otro el responsable de tu confusión y por ende de tu sufrimiento, de esta guerra y conflicto en el que te encuentras. Es necesario eliminar estos obstáculos, y es el pensamiento el que los sostiene.

El sentimiento es algo muy conectado al pensamiento, algo que está dentro de una gran limitación. Tú te confundes con esto, te identificas con esto, te pierdes en esto. Es sobre esto que hemos venido hablando. Tus acciones se basan en las impresiones que causa el pensamiento, impulsadas por el sentimiento estrecho y limitado, que está unido al pensamiento. Por lo tanto, tus acciones nacen de esta confusión y producen más conflicto, más guerra, más sufrimiento.

Una vez confundido, debes detenerte y observar lo que sucede allí dentro. No debes realizar ninguna acción ni hacer nada hasta que haya claridad. Pero no puede haber claridad cuando estás confundido, no puedes actuar inteligentemente cuando estás perturbado. Esto explica por qué hay tanto sufrimiento en el mundo. Tú te ves a ti mismo como una persona capaz de resolver los problemas que su propia mente está creando, capaz de deshacerse del lío en el que se ha metido sin querer. ¡Todo esto está ocurriendo dentro de ti! Por mucho que intentes librarte, no puedes, porque tu acción nace de la confusión, y si nace de la confusión, tu búsqueda para librarte de esta no es verdadera.

No sabes qué es la Libertad, así que no puedes encontrarla buscando. Pero en la mente proyectas deshacerte de esto a través de una acción. En esta confusión, te metes a hacerlo y te involucras con esto. Por supuesto, si no sabes lo que es la Libertad... ¿qué puedes hacer? ¡Tan solo huir! Así que tu acción es para librarte del malestar, de la situación en la que la mente, en la que tu propio pensamiento y sentimiento te han puesto —lo cual es una característica muy presente en esta falsa identidad, en este ego—. Así que te encuentras sufriendo, confundido, en guerra, en conflicto, buscando… No la libertad, porque no sabes qué es la Libertad, sino algo que alivie el dolor. Sin embargo, nada de lo que hagas lo resolverá.

Así que pasas de los veinte años de edad, vives otros veinte, otros cuarenta, otros sesenta años, y luego mueres, pero sigues en la misma condición. No hay Felicidad, no hay Amor, no hay Paz, no hay Inteligencia, porque lo que prevalece es la confusión, la identificación con lo que produce el pensamiento, con lo que produce el sentimiento; tú crees en lo que dicen. Esto se confirma una y otra vez con evidencias externas. Todo lo que la mente egoica sabe hacer es confirmarse a sí misma, haciendo que el mundo, que las cosas que ocurren, parezcan muy reales. Este es un viejo truco del ego, un viejo truco de la "persona", para poder seguir viviendo su historia.

Así que lo correcto es quedarse en silencio, librarse de todo este contenido, de todo este peso interior, de toda esta confusión, pero no puedes hacerlo tú. Solo una acción de la Gracia Divina, una acción de la Verdad, puede acabar con la ilusión, y esto ocurre cuando te detienes. Tienes que estar quieto, tienes que descubrir qué es estar verdaderamente quieto. Tu mente te pone en estados. Tú eres aquel en el que surgen todos los pensamientos y sentimientos, pero tu hábito es confundirte con esto, creerlo, mantenerlo.

Tú eres algo que está más allá del pensamiento y del sentimiento, más allá de la confusión, por lo tanto más allá del sufrimiento, la guerra y el conflicto que surgen a causa de ello. Pero no te conoces, no sabes nada de ti mismo, no conoces la Verdad de tu Naturaleza Real. Hay actividades internas creando esta agitación. El cuerpo está agitado, la mente está agitada, los sentimientos están agitados... ¡tú estás agitado! Te estás confundiendo con el cuerpo, con la mente, así que no hay Conciencia. Cuanto más consciente te vuelves, más claro queda que tú no eres eso. En proporción directa a esta inconsciencia, cuanto mayor es la confusión, más se establece la ilusión como verdadera.

Así que, una acción Divina, una acción de Gracia que surja de esta Quietud es necesaria para que haya más Conciencia, hasta que esta Conciencia se vuelva absoluta y el conflicto termine, la ilusión desaparezca, la guerra ya no esté ahí dentro de ti. Entonces no habrá más sufrimiento. Permanecer en esta Luz de la Conciencia pura, que se asienta en esta Quietud por una acción de la Gracia Divina, trae el reconocimiento de la Verdad sobre quién eres. Estar allí significa una vida libre de sufrimiento, una vida libre de esta egoidentidad, junto con toda la confusión que esta produce. No tienes ninguna referencia a tu alrededor. Todos los días vives y convives con personas, y la primera y más importante es la persona más difícil con la que tienes que tratar: ¡esa persona eres tú! La persona número uno en tu vida es la más confusa.

Mi invitación es a que descubras la Verdad sobre quién eres. Mientras que no se establezca esta Verdad, prevalece lo que no eres Tú, y esto sí sufre las consecuencias de lo que sientes, de las actitudes que tomas, de las acciones que practicas... Sufre las consecuencias de creer ser "alguien". Se necesita una profunda investigación y una gran entrega a la Verdad de que de no eres el cuerpo, de que no eres la mente, para que puedas decir: "No soy yo quien hace las cosas. No estoy haciendo nada, no hay nadie aquí que haga cosas”. Hasta que esto no se establece de una forma real, es puro engaño. Aún es la mente egoica intentando hacerse pasar por la Verdad.

Participante: Lo que más quiero es lograr desidentificarme de este falso “yo”, pero ¿cómo lograrlo?

Maestro Gualberto: No es posible. Esto no es algo que tú logras; es algo que asumes. Lo asumes cuando hay Conciencia. Si no hay Conciencia, cualquier esfuerzo para alcanzarla es solo el movimiento de este falso “yo”. En realidad, lo que busca este falso yo es deshacerse de las molestias momentáneas. La realización, la Comprensión de la Verdad sobre ti mismo, es la muerte de la condición de "identidad presente", de la "persona" que el pensamiento en tu cabeza trata de reafirmar todo el tiempo, trayendo la sensación de un "yo" presente, de "alguien" sintiendo, pensando, haciendo, resolviendo…

Esto se tiene que entender sin el intelecto, porque en el intelecto permanecemos en la dualidad. Intelectualmente, podemos construir todo tipo de creencias sobre esto, hablar de dualidad, de no-dualidad, repetir frases enteras, charlas, conferencias, y muchas cosas que se han visto en los libros, pero aun así, esto no representará absolutamente nada. Por eso mi invitación siempre será a la Quietud, al Silencio, al Descubrimiento, dentro de la Visión pura de la Conciencia, que es la Meditación. Solo entonces será posible estar más allá de la dualidad, de la identificación "yo soy el cuerpo" y también de la creencia "yo no soy el cuerpo".

Lo único que necesitas es descubrir qué es estar Consciente y permanecer en esa Consciencia. Hay una Presencia Divina inmutable y Esta permanece a pesar de lo que el pensamiento y el sentimiento produzcan. La cuestión aquí es que te identificas con lo que el pensamiento produce y no eres consciente de Eso que está presente y que nunca se altera. Esta Presencia es tu Verdadera Naturaleza. Ser consciente de esto es esencial, ¡es fundamental! El toque de la Gracia lo hace posible. Es necesario estar abierto a Esto, estar abierto y receptivo a Esto, y así descubrir lo que estamos diciendo aquí.

Transcrito a partir de un discurso en un encuentro online, realizado el 04 de enero de 2021. Publicado por primera vez en portugués el 16 de febrero de 2021. Para más información sobre nuestras reuniones, haga clic aquí .

domingo, 1 de agosto de 2021

Toma conciencia de tus acciones, reacciones y resistencias

Satsang es una oportunidad para que mires internamente, para que mires lo que pasa allí. En la mente hay mucha confusión —este es el estado común de “la persona”—. Tú no eres consciente de tus acciones, reacciones y resistencias. Es muy importante que veas tus resistencias, de lo contrario te mantienes preso, en la prisión de la resistencia. Ver tus reacciones es la única oportunidad de liberarte de ellas, de lo contrario continúas atrapado en ellas.

Cuando tus acciones nacen de las reacciones, son las acciones de un prisionero, y un prisionero no actúa con libertad. En el momento en que ves esto, estás fuera de esto. Solo cuando estás realmente fuera de las acciones reactivas, de las reacciones psicológicas y de la resistencia, te encuentras a ti mismo en absoluta Libertad.

Por lo tanto, es muy importante estar en Satsang. Aquí puedes investigar esto e ir más allá de la mente egoica. ¡Este momento llamado "Satsang" es precioso, es muy valioso, muy importante! Aquí, todo se cae, todo se disuelve, todo desaparece. Ya no hay tensión, ni conflicto ni miedo, solo Silencio, Verdad, Inteligencia, Libertad... ¡La Libertad es lo más importante!

No hay Libertad cuando se está encarcelado. Cuando estás encarcelado, actúas como un prisionero. Así son tus acciones y reacciones en la resistencia de la vieja identidad que crees que eres. La naturaleza de la mente es vivir en conflicto. Tienes todas las formas de problemas, todas las formas de sufrimiento. No puedes resolver los problemas porque en la mente tú eres el problema. Tú permaneces atrapado a esto.

Lo importante aquí es que te des cuenta de que lo que estamos diciendo es completamente procedente. Acciones, reacciones y resistencias: el antiguo movimiento de la mente egoica. La vida en la mente es una contradicción: se siente una cosa, se piensa otra, se dice otra, y se hace otra totalmente diferente. ¿Es o no es así? No hay Lucidez, Claridad, ni Libertad.

Transcrito a partir de un discurso en un encuentro online, realizado el 25 de enero de 2021. Publicado por primera vez en portugués el 12 de febrero de 2021. Para más información sobre nuestras reuniones, haga clic aquí .

domingo, 25 de julio de 2021

El estado humano común no es natural

La pregunta que se hacen las personas es "¿cómo estás, todo bien?". ¿Por qué las personas se hacen este tipo de preguntas? Todos saben por qué lo hacen: nunca se sabe cómo va a estar hoy esa persona que estaba tan bien ayer; o cómo esa persona que estaba tan bien hace diez minutos va a estar ahora, pasados los diez minutos. ¿Por qué ocurre esto? Porque lo que llamamos "conciencia humana" son estados cambiantes de emociones, sentimientos y pensamientos. Así es como vive el ser humano. Esa ha sido nuestra experiencia común.

Pero yo quiero cuestionar esto. Esto es algo esencialmente humano desde el punto de vista común, pero no lo es desde el punto de vista Real. Todo lo que sabemos es cómo ser seres humanos comunes, pero no sabemos nada sobre ser un ser humano natural. Así que, desde el punto de vista común, preguntamos: "Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás?" Pero no hace falta preguntar, basta con mirar la cara de la persona y se obtiene una lectura: está enfadada, estresada, aburrida, triste… Eso en el mejor de los casos, porque puede estar mucho peor, ¿no es así?

¿A usted le pasa lo mismo? ¿No conoce a alguien así? ¿En su círculo habitual de amistades no hay personas así? Este es el estado humano común, no es el Estado Natural. El Estado Natural humano es no-dual, es de plena Conciencia; es un Estado libre del Yo.

Participante: Maestro, ¿el “yo” y el miedo son lo mismo?".

Marcos Gualberto: No solo el “yo” y el miedo son una misma cosa, sino también el “yo” y el conflicto, el “yo” y el sufrimiento, el “yo” y el deseo, el “yo” y la inconsciencia. Básicamente, ¿qué es este “yo”? ¿A qué le llama usted "yo”, cuando habla de sí mismo o de sí misma? ¿Observe que ese "yo" a veces es tristeza, a veces euforia, otras veces arrepentimiento, conflicto, miedo… Nunca separamos ese "yo" de la experiencia emocional, sentimental o de pensamiento.

Así que cuando preguntamos: "¿Cómo estás?", lo que queremos saber es: "¿En qué estado te encuentras en este momento?" Es como decir: "¿Estás enfadado? ¿Estás triste? ¿Estás enfadado conmigo? ¿Con el mundo? ¿Contigo mismo?" Tan solo decimos amablemente: "Hola, ¿cómo estás?”, pero eso es lo que estamos preguntando. Nos estamos preguntando: "¿Qué tipo de 'yo' tienes ahora mismo para mostrarme?" "¿Cuál es el 'yo' que está presente ahora mismo?”. ¿No es así?

Si usted tiene una novia o un novio, o vive en una relación íntima con alguien, sabe de qué estoy hablando. En cierta hora esta persona está sonriendo, jurando su amor. Diez minutos después, le está pellizcando porque está llena de pensamientos imaginarios sobre traición, sobre ser traicionada o sobre la posibilidad de serlo. Entonces los celos se apoderan de ese cuerpo, de esos lindos ojos, de ese dulce rostro, y ahora parece el mismísimo diablo, poseída por los celos. ¿No es así?

Así que, ¿con qué "yo" estoy lidiando entonces? En una relación con otra persona, usted se sorprende de lo mucho que esta cambia, pero no se da cuenta de cuánto usted lo hace, porque usted también tiene varios "yoes": en un momento es el "yo-conflicto", en otro es el "yo-enojo", el "yo-miedo", el "yo-deseo", el "yo-...", y así sucesivamente. Existe el "yo-amor" y el "yo-odio"; el "yo" que ama y el "yo" que odia. ¡Usted nunca es uno solo! Esto es fácil de observar. Es difícil observarlo en uno mismo, pero en la otra persona es muy fácil. Es en usted que está la complicación. Es fácil ver que la otra persona está loca o al borde de la locura. Así que, ¿de qué se trata Satsang? Se trata del estado natural humano, no del estado común de la humanidad. Aquí investigamos el estado común de la humanidad, pero no lo señalamos como un verdadero objetivo en la vida, en la existencia. Estamos apuntando a la no-dualidad. ¿Sabe lo que significa la no-dualidad? Significa "no dos". "Yo-amor" y “yo-odio"; “yo-alegría” y “yo-tristeza”; ¡eso es dualidad! "Yo y el otro", "yo y el mundo", "yo y el sufrimiento", "yo y el deseo", etc.; ¡eso es la dualidad!

Estamos hablando de la no-dualidad, de ese sentido de Realidad fuera de la mente, que es como un sentido de conexión con la Vida. Entonces, desaparece la ilusión de ser un testigo, desaparece la ilusión de ser "alguien" en una relación con el mundo. ¡Eso es la no-dualidad! En la no-dualidad, usted no ve el mundo; el mundo y usted desaparecen. Usted no ve una montaña, no hay “usted” y no hay montaña; o solo hay la montaña, pero no hay “usted”. No hay “usted y el mundo”. El mundo está presente, pero sin la sensación de un "yo" separado, y cuando no hay tal separación no hay miedo, no hay "yo-miedo". Cuando no hay tal separación, no hay "yo" ni envidia, porque no hay objeto de deseo. No hay "yo y el control", entonces no hay "yo y los celos", porque no hay miedo a la pérdida, miedo a no dominar, miedo a no controlar, que es lo que sostiene la envidia, los celos, todos los estados mentales conflictivos, infelices y complicados de la dualidad.

¿Estamos juntos hasta aquí? ¿Lo ven en ustedes mismos o solo en el mundo que los rodea, en el otro? ¿Es el otro el que es así? ¿Usted no lo ve en sí mismo? Esa sensación de dualidad, esa sensación de separación, ese deseo de huir, de castigar, de vengarse... ¿Ese deseo de protegerse o de no sufrir? Eso es sufrimiento, eso es conflicto. No querer sufrir ya es un sufrimiento. Hay un gran conflicto en el deseo de escapar del sufrimiento. Fíjese que siempre es el "yo" con este perfil, es él quien lleva este perfil. Sin el sentido del "yo", solo existe la montaña, no hay "yo y la montaña". Sin el sentido del "yo", no existe ni el amigo del otro lado ni el enemigo. No existe el que me gusta y el que no me gusta. ¿Lo entienden? ¿Entienden que gustar de personas es como no gustar de personas? El problema está ahí.

La raíz de todo el sufrimiento humano está en la ignorancia de esta simple y directa Verdad; la Verdad de que no hay dos. ¡Solo existe esta Conciencia Única en todas partes! Algunos sabios han llamado a esta Conciencia Dios. ¡La única Realidad, la única Verdad presente en toda manifestación, en toda existencia, en todas partes! ¡Solo existe Dios! No hay “usted y Él”.

Transcrito a partir de un discurso en un encuentro online, realizado el 13 de enero de 2021. Publicado por primera vez en portugués el 10 de febrero de 2021. Para más información sobre nuestras reuniones, haga clic aquí .

domingo, 11 de julio de 2021

Desidentifíquese del cuerpo y la mente

En estos encuentros, nuestro gran objetivo, nuestro gran propósito, es volvernos hacia el Corazón, volvernos hacia adentro. Estamos hablando de Algo que ya está presente como nuestro propio Ser. No es algo que está por llegar; es algo que ya está presente. Por lo tanto, nuestro propósito es entrar en contacto directo con Lo que somos, ahora mismo, aquí, en este instante. Cuando hablamos de la Naturaleza de la Conciencia, de la Naturaleza del Ser, estamos hablando de Algo siempre presente. La mente siempre está buscando nuevas experiencias, nuevas sensaciones, pero su Ser no es una nueva experiencia, ni una nueva sensación. ¡Su Ser es la Realidad presente!

Nos pasamos la vida alimentando y sosteniendo esta falsa identidad, que es la que siempre está buscando, tratando de encontrar algo nuevo. La mente hace eso a causa de su insatisfacción. La naturaleza de la mente es alejarse del Corazón, de Lo que está presente ahora, aquí, en este instante. Todo nuestro interés, en Satsang, es descubrir Lo que somos, entrar en contacto directo con Lo que somos en este instante, en este momento presente. La mente ha construido el tiempo. Se mueve en él. Por lo tanto, siempre está buscando experiencias y sensaciones. Cuando usted hace esto, se identifica con el cuerpo y con la mente.

La base de toda la miseria humana es la identificación con el cuerpo, la ilusión de una identidad presente en el cuerpo. Si usted es alguien dentro del cuerpo, está preso a la noción de tiempo y espacio, viviendo en busca de experiencias y sensaciones. Toda su vida gira en torno a esa idea central: la idea de que usted es una persona.

Cierta mañana, un hombre se presentó ante Ramana Maharshi. Era misionero y también profesor de inglés. Cuando entró y se postró ante el Maestro estaba muy triste, porque había perdido a su hijo en la guerra. En ese momento, preguntó al Maestro: “Finalmente, ¿cuál es el medio para liberarse del dolor?” Ramana le miró, guardó silencio durante unos minutos, y le contestó: "Todo su dolor está en su mente". Ramana le dijo que todo su dolor estaba siendo creado por el pensamiento. El Maestro le dijo: “Su dolor es solo su pensamiento; su Verdadera Naturaleza es Paz”. Continuó: “Su remedio es investigar, dentro de su propia Naturaleza, quién es Usted. Es porque el pensamiento dice que su hijo ya no existe que usted siente pena. Si en el pensamiento aún creyera que está vivo, no sentiría nada de tristeza”.

Ramana también le contó una historia, que le voy a contar aquí. Es la historia de dos jóvenes que salieron juntos en peregrinación. Llegaron a un pueblo del norte de la India y uno de ellos murió. El que quedó vivo consiguió un empleo y se puso a trabajar. Al cabo de un tiempo decidió volver a su pueblo, pero en ese intervalo conoció a alguien, otro peregrino que volvía a su pueblo antes que él. Entonces, le pidió al peregrino que le dijera a la familia de su amigo que este había muerto. Así que el peregrino dio la noticia, pero al hacerlo, cambió los nombres de los chicos. Como resultado, los familiares y amigos del fallecido se alegraron, porque creían que estaba vivo, mientras que los allegados del peregrino vivo estaba apenados y muy tristes, todos llorando, pensando que había muerto. ¡Se cambió la noticia!

Así que Ramana le contó eso, y es de eso que estamos hablando en este encuentro en Satsang: cuando usted se identifica con la idea de la persona que usted crees que es, todo su mundo gira en torno a los pensamientos. Identificado con el cuerpo y la mente, usted es una persona en el mundo; un mundo de creencias, conceptos, conclusiones, opiniones. Ese es el sentido de esclavitud, el sentido de una egoidentidad.

La Iluminación, o el Despertar, o la Realización de Dios, es la ruptura definitiva con la creencia de “yo soy alguien”, alguien que tiene familia, parientes y amigos. En la mente, usted siempre vive con el miedo de perder lo que tiene, y lo que tiene solo existe en su cabeza. ¡Ese es su mundo! Lo que digo en Satsang todos los días es que Usted ya es la Paz, ya es la Libertad, ya es la Felicidad, pero solo cuando no tiene nada. Cuando no tiene nada, usted es la Felicidad. Cuando tiene algo, es miserable.

Su sentido de persona es tan miserable que proyecta la miseria hasta más allá de la vida del cuerpo. Ustedes esperan morir e ir a algún "otro lado", encontrarse con sus miedos, deseos y apegos, encontrarse con algunas personas que están "en el otro lado". El miedo es la base de la mente. A causa del miedo, la mente ha creado todo tipo de apego a las cosas, las personas y los lugares. Ese es el estado miserable de la persona, de ese "yo", de ese ego.

Usted tiene que "morir" a todo eso, "morir" a la persona que crees que es, y "morir" a todas las cosas que cree que tiene, lo que significa dejar de buscar experiencias y sensaciones. La Paz, la Libertad, el Amor, la Felicidad está aquí y ahora cuando usted no está, cuando su mente no está, cuando esas imágenes en su cabeza ya no están. Entonces, de hecho, usted “muere”, su mundo desaparece. Ahora usted está más allá de la vida y la muerte, más allá de la ilusión de que un día nació y de que un día morirá. Usted es ese Espacio que nunca se agita, ese Espacio que no se mueve.

Usted tiene una habitación aquí y puede mover los muebles en ella. Puede agitar los objetos en la habitación, pero el espacio en esta no se mueve. Cuando usted Descubre la Verdad sobre Sí mismo, Usted es ese Espacio que no se mueve. Todos sus parientes morirán algún día. Un día, usted perderá todo lo que tiene. Cuando usted pierde su propio cuerpo, lo pierde todo. Cuando, físicamente, su cuerpo se va a la tumba, usted lo pierde todo, al instante, inmediatamente, de golpe. Pero ahora usted sabe que no es el cuerpo, y como no es el cuerpo, no pierde nada. ¡Esto es la Realización! Jesús llamaba a Esto "nacer en el Reino de Dios". Una vez dijo: “El que cree en mis palabras no morirá nunca”. Si usted también confía en mis palabras, en ese momento podrá ir más allá de la ilusión de esa "persona". En este Despertar, en esta Realización, ¡usted nace de nuevo!

Transcrito a partir de un discurso en un encuentro online, realizado el 28 de junio de 2017. Publicado por primera vez en portugués el 05 de febrero de 2021. Para más información sobre nuestras reuniones, haga clic aquí .

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