viernes, 17 de septiembre de 2021

La Relación Verdadera

Podemos llamar al contacto entre el Maestro y el discípulo una "Relación Verdadera”. Hablo de una actividad directa del Maestro con una respuesta adecuada del discípulo. Puedes intentar sortear esto, pero no obtendrás grandes resultados. La Autorrealización es algo único e irreversible. Es por eso que no puedes hacer algo para que suceda, ni es algo que construyes a tu manera.

Puedes ser autodidacta, aprender muchas cosas en la vida casi por ti mismo, basándote en las experiencias de otros, sin un maestro directo, pero cuando hablamos de Autorrealización, estamos hablando de algo totalmente diferente, que no se aprende por experiencia, es decir, no es algo que puedas averiguar cómo hacer con otros. Es como nacer: no se aprende a nacer de los demás; se nace. O naces, o no naces. No tomarás esa experiencia de nacer de otros para así nacer. Así que, en el Reino Divino, en el Reino de la Gracia, no se puede encontrar la “manera”.

Aquí en Brasil circula un dicho sobre el “jeitinho brasileiro” —la “manera brasileña”—, que significa que los brasileños siempre encuentran una manera de hacer todo. Sin embargo, los brasileños no pueden encontrar la manera de Realizarse. ¡Aquí no existe el “jeitinho brasileiro”! Entonces, no hay cómo burlar Esto, no hay cómo quebrar las reglas, porque la Realización no es como una pequeña ventana secreta, que descubres al atravesar, mientras otros quedan del otro lado. En la política, y en muchas otras áreas, esto se ve mucho, estas pequeñas “maneras” posibles, con las que descubres una ventana, la atraviesas y entonces “sales adelante”, logrando lo que otros no logran.

La Realización de Dios es algo que hace Dios, es un acontecimiento de la Gracia, así que aquí no hay faltas; no puedes romper la ley. En el Reino de Dios no hay policías, jueces, fiscales ni abogados, no son necesarios, porque nadie puede infringir esta ley y recibir sanciones. La Realización de Dios la hace la Gracia. Dado que en el Reino de Dios las cosas suceden según la Gracia Divina, tú no sabes qué ocurre, no hay "alguien" que pueda determinar o controlar las cosas.

Ahora, ahondando un poco más en este asunto de la Autorrealización, otra de las varias razones por las que Esto no se aprende con nadie es porque tu Naturaleza ya está presente. Lo que Tú eres no se aprende, pero sí se puede constatar.

La pregunta aquí es: “¿Cómo constatar Esto, ya que no se puede aprender con nadie?”. Cuando te vas a dormir, pones un despertador para que te saque del sueño a la hora que tienes que despertar. El despertador es un mecanismo para apoyarte, para ayudarte a salir del sueño, pero ese mecanismo no puede sacarte del sueño. Hace un ruido específico y esto te ayuda a salir del sueño, pero no es el despertador el que te quita el sueño; ¡eres tú quien sale del sueño! Si el despertador suena y tú estás en un coma profundo, no saldrás del sueño. Pueden inclusive rodear tu cama con diferentes despertadores, haciendo diferentes ruidos, y tú no saldrás del sueño.

Entonces, aquí entramos en el asunto de la relación “maestro-discípulo”. Tú puedes elegir no tener un maestro, o puedes elegir a tu maestro, pero estás en "coma", tu "sueño" es profundo, y este movimiento de elección está ocurriendo en el "sueño". Así que, en el "sueño", eliges no tener un gurú, o eliges el gurú más bonito, preferiblemente uno que viva en tu país o uno que te guste, pero, como lo has elegido, no funcionará. Todo esto funcionará como un despertador para alguien que está en coma: ¡no funcionará! En otras palabras, ¡esto no puede ser tu elección!

Transcrito a partir de un discurso en un encuentro online, realizado el 12 de setiembre de 2020. Publicado por primera vez en portugués el 15 de octubre de 2020. Para más información sobre nuestras reuniones, haga clic aquí .

domingo, 12 de septiembre de 2021

¿Cómo reconocer al Gurú real?

En cuanto a la pregunta de "cómo reconocer al verdadero gurú en este mercado de gurús que crece cada día", no te preocupes, ¡no! Te equivocarás cuando quieras saber "quién es quién". No te equivocarás solamente si dejas que Dios lo haga por ti. Si eres real, Dios nunca será irreal para ti. Si eres real Dios es real, y Dios es real cuando tú eres real. Cuando eres real, todo está en su lugar, todo aparece para ti como tiene que aparecer. Es lo que necesitas en el momento.

Cuando apareció Ramana, yo tenía todo para rechazarlo. Toda mi formación intelectual y teológica era para rechazar la presencia de un Maestro que no fuera Jesucristo, y lo peor, sin cuerpo, ya muerto. Un hombre sin cuerpo, ¡muerto! Pero había algo aquí que era auténtico. El deseo de Dios y de liberación era auténtico, así que no podía ser una ilusión o algo que viniera del mal, del demonio, del diablo. Si yo rezaba a Cristo y ayunaba durante 24 horas, como lo hacía en esa época, cada sábado, para encontrarme con Dios, no podía ser el diablo el que se me estuviera apareciendo en ese momento.

O me quedaba con esta confianza en la oración o me quedaba con los pensamientos de la teología, que había estudiado durante tanto tiempo leyendo la Biblia, y que había escuchado en el seminario... Me quedaba con aquello que me calentaba el corazón y me llenaba de un amor indecible y de un silencio indescriptible, o me quedaba con pensamientos revueltos, con dudas, con confusión, con miedos, como: "¿Es Cristo o es el diablo?" o "¿qué es lo que está pasando?". También venían pensamientos como: "¿Te estás volviendo loco?", "¿Qué es esto? Esto es una locura", "¡Estás perdiendo la cabeza!", "Estás... ¡Estás…!” O me quedaba con estos pensamientos o me quedaba aquí, en este Espacio de silencio y alegría indescriptible, invadido por un amor que nunca había sentido, por nada, por nadie, por nada en este mundo.

¡No te preocupes, no! ¡No te preocupes! Dios se encargará de ello. Siempre ha sabido ocuparse de todo.

El desafío... El gran desafío es que con esta Presencia, la "persona" muere, y esta no quiere morir, no quiere perder el control. Un Maestro vivo es la última estación del metro, la última parada; ¡desembarco obligatorio! Llega una voz que dice así: “¡Señores pasajeros, no más viajes! ¡Estación Terminal!”. ¿Y el miedo a enfrentarse a lo que hay tras la puerta, fuera? “¿Será un mundo real? ¿Será una vida real? ¿Aún estaré vivo, o muerto, si salgo por esta puerta, que acaba de abrirse, oyendo esa voz que dice: ‘¡Desembarque obligatorio!’?” ¡Ese es el reto!

Ante a la Verdad (que es el Gurú Real) no habrá elección, no quieres elección, si lo que ha ardido allí todo este tiempo es el fuego por la Verdad, y si no estás jugando con esto, si no estás mintiendo, si ya no quieres la mentira. Así que ¡no te preocupes, no te preocupes! Como dijimos hace poco, el sueño sucedió y salir del sueño también simplemente sucede. ¡Él se encarga de eso! Deja todo en manos de Bhagavan. Ramana decía: "¡Bhagavan se encarga!”. Esa fue una de sus promesas. Esa es la promesa de Bhagavan, esa es la promesa de Satguru.

Este es un camino en el que ni siquiera los locos se equivocan. En la Biblia hay un versículo así: "¡Ni siquiera los locos se equivocarán en el camino!" Sin ego allí, no puedes ver ego aquí. ¿Recuerdas el ejemplo del espejo? Cuando te miras en el espejo, no ves el espejo, te ves a ti misma (a ti mismo). Así que el problema no está ahí, el problema está aquí.

Mi pregunta para ti es: ¿puedes confiar en eso? ¿Puedes confiar en una mente que lleva milenios contándote pequeñas historias e inventando un mundo de historias, diciendo que eres feo, que no eres digno, que no vales nada, o que eres un pecador, que mereces el infierno? O que está diciendo lo contrario, que eres muy importante, que eres un alma preciosa, que eres más bonito que todos los demás y que mereces más, más que todos a tu alrededor, lo mejor de todas las cosas? La pregunta es: ¿puedes confiar en esos sentimientos? ¿Se puede confiar en ellos? Una hora estás feliz, otra hora estás triste; una hora estás bien, otra hora estás mal; una hora amas, otra hora odias; una hora estás tan seguro de la verdad y otra hora estás tan decepcionado, sintiéndote frustrado porque crees que te han engañado.

¿Puedes confiar en las emociones? ¿Puedes confiar en las sensaciones? ¿Hace calor o frío? ¿Se puede confiar en las conclusiones sobre lo que es y lo que no es? ¿Se puede confiar en ese movimiento de la mente? ¿Eh? ¿Puedes confiar en eso? ¿Puedes confiar en que estás o en que no estás? ¿En que te has iluminado o en que no te has iluminado? ¿Se puede confiar? ¿Puedes confiar en lo que dices, en lo que escribes, en lo que otros te cuentan o en lo que lees que otros han escrito? ¿Se puede confiar? ¿Puedes confiar en ti mismo, en ti misma? ¿Se puede confiar? ¡Bien! Entonces ¡no te preocupes! No te preocupes. ¡Relájate! ¡Eso no es asunto tuyo!

Cuando hablo de entrega, el ego se asombra (por no decir que se asusta), porque lo único que el ego quiere es tener el control. Cuando hablo de entrega, me refiero precisamente a lo que te estoy diciendo: abandonarte, arrojarte, dejarte llevar a los pies de la Gracia, de Dios... "Pero ahí, cuando usas la palabra Dios, ¿de qué estás hablando, Maestro?”… "Oh, Gurú, ¿de qué estás hablando? Me siento muy cómodo cuando usas la palabra Dios, y cuando usas la palabra Conciencia también, un poco. ¡Pero cuando usas la palabra Gurú, me desconcerta por completo!”… "Oh, Gurú, ¿dónde están tus pies, para arrojarme a tus pies? Si me arrojo a tus pies, ¿a los pies de quién me estaré arrojando?”.

Toda esa lucha con las palabras que tienes ahí tiene que caer, porque eso también está en la autoconfianza, en la ilusión de creer que sabes. ¡No sabes nada! Si supieras ya lo habrías resuelto todo. Si supieras algo serías libre, porque la Verdad no viene por partes; no es como las cuotas de la tienda de electrodomésticos, que las pagas hasta que un día las liquidas. La Verdad es como un bloque así: oh... boom... Cae sobre ti y te aplasta. No sabes qué es la Verdad, pero tienes la arrogancia de creer que sabes: que sabes dónde está la Verdad y dónde no está; dónde está Dios y dónde no está; qué es verdadero, qué es falso, qué es real y qué no es real para ti. Sin embargo, estás como una cucaracha tonta.

Cuando hablo de entrega, me refiero a desistir… Desistir de confiar en ti mismo. Fíjate que esto es lo contrario de todo lo que has aprendido toda tu vida: la autoafirmación. Dejen todo lo que hayan oído, leído, aprendido, en cursos o en libros de autoayuda, en terapias, ayudas para curarse (¿De qué? ¿De quién? ¿Qué cura es esta? ¿Quién puede curarse? ¿Quién puede salvarse? ¿Quién sabe?) ¿Quién conoce la verdad? Cuando hablo de entrega, me refiero a dejarlo todo, a dejar que esta Conciencia, esta Presencia, este Gurú (llámale como quieras), se encargue, que se encargue del asunto, de este asunto. Ramana decía: "¡Déjalo en manos de Bhagavan, que Bhagavan se encarga de ello!".

Trece de abril de mil novecientos cincuenta (13/04/1950), era una mañana... El sol llenaba toda aquella montaña, las nubes de una belleza extraordinaria en el cielo azul, los pájaros cantando... Todos los que rodeaban a Ramana esa mañana estaban supremamente preocupados por ese cuadro. Las últimas noches, el que dormía con Bhagavan había comentado que su cuerpo gemía bajo ese dolor, bajo ese dolor del cáncer, de esa enfermedad mortal. ¡Todos estaban preocupados esa mañana! Él abre la boca, mirando a todos, con una mirada indescriptible, en un profundo silencio, en una completa desidentificación con el cuerpo, y dice a todos los presentes: "¿Por qué están tan preocupados? Mañana todo estará bien. ¡Mañana todo estará bien!

Llega el día siguiente... 14 de abril, un día de Presencia indecible en el Ashram, un Silencio, una Gracia, un poder imperioso bañando toda la montaña de Arunachala. El sol se pone ese día y, a las 20:47 (ese día, 14 de abril de 1950, un minuto antes), el pavo real hace ese ruido común, que hacen todos los pavos reales... Uno de ellos hace ese ruido, ese sonido, una mezcla de cántico con un grito ensordecedor. Ramana, que estaba tumbado, hace un esfuerzo por acomodarse (y algunos le ayudan en ese momento)… Aún es capaz de sentarse, en ese minuto antes (20:47), y después de ese sonido del pavo real, sus últimas palabras son: “¿Le han dado comida?" Repite, preguntando por segunda vez: “¿Ya le han dado comida?". El Silencio vuelve de nuevo y se dan cuenta, sienten, que es el momento de dejar al Maestro sentado. En ese momento, ¡todo está bien! Ocurre su última respiración.

¡No se preocupen! ¡El Gurú siempre es real si la devoción es real! Siempre es la Verdad si tú eres la Verdad. Todo acaba bien al final, muy bien, ¡siempre!

Transcrito a partir de un discurso dado en un encuentro presencial en la ciudad de Campos do Jordão, en el Ramanashram Gualberto, en junio de 2016. Publicado por primera vez en portugués el 28 de junio de 2016. Para más información sobre nuestras reuniones, haga clic aquí .

lunes, 6 de septiembre de 2021

La Verdad no se puede enseñar

Lo que considero más importante en estos encuentros es la apertura, la receptividad a la Verdad. Hoy en día se habla mucho de la cuestión del gurú-discípulo, de si es necesario o no el gurú. Este tema ha inquietado a muchos. Hablando desde el punto de vista último y absoluto, no hay gurú, discípulo ni enseñanza, porque la Verdad no se puede enseñar. Así que, desde el punto de vista absoluto, no es una cuestión que surge para el Sabio.

Sin embargo, paradójicamente, quien se ve a sí mismo como una entidad separada, tiene una profunda necesidad de ser Uno con la Verdad. En este sentido, ser un discípulo es estar preparado para la Verdad, así que esto es algo esencial, fundamental. El prepararse para enfrentar a la Verdad, a la Realidad, es una verdadera necesidad. Ahora, si el Gurú va a asumir una forma humana o no (y el Gurú es esta Verdad), ya es otra cuestión. Si esto no ocurre, si la Verdad no se revela, la ilusión, que es básicamente miseria y sufrimiento, estará presente.

Así, la primera pregunta que surge en el corazón del discípulo, que es quien se está abriendo a la realización de la Verdad, es: "¿Qué significa todo esto? Después de todo, ¿qué significa estar vivo? ¿Qué significa la vida? ¿La vida es solo eso: nacer, crecer, envejecer, enfermar y morir?". Si estás dispuesto a mirar esta pregunta, eres un discípulo de la Verdad, un discípulo de la Vida. Eso es lo que considero "apertura", "receptividad" a la Verdad.

Cuando eres un discípulo de la Vida, de la Verdad, y hay una gran inquietud interior, llega un momento en que la Verdad, o el Gurú, aparece. El Gurú no es externo, no puedes encontrarlo. Esa es otra cuestión interesante.

En cierto sentido, el Gurú es el que enseña algo, pero como acabamos de decir, la Verdad no se puede enseñar. Así que, si buscas instrucción espiritual, encuentras gurús que solo son profesores. Estos pueden darte algún tipo de conocimiento, pero no pueden darte la Verdad. Eso de ir por todo el mundo buscando un Gurú hace que solo encuentres profesores.

¡Tú no puedes encontrar al verdadero Gurú! Es el verdadero Gurú quien te encuentra y no al revés. Tú no encontrarás la Verdad, por lo que tampoco podrás encontrar al Gurú. La Verdad, el Gurú, te encuentra a ti. Eso es lo que estamos tratando aquí. Cuando eres un discípulo de la Vida, un discípulo de la Verdad, hay un sentimiento interno de guía, algo profundamente misterioso sucede en ti. Se produce una apertura, y ahí, el Gurú, la Verdad, te encuentra. No importa si el Gurú tiene forma humana o no.

Así que, cuando existe este "ardor" interior por la Verdad, eres un verdadero discípulo. Para el verdadero discípulo, la Verdad, el Gurú, siempre estará disponible. La Verdad está más allá de la enseñanza. Solo puedes ser despertado a la Verdad por la Verdad misma. En este sentido, el Gurú es esencial, pero solo cuando el discípulo es real. Cuando el discípulo no es real, se queda buscando enseñanzas para mejorar como persona, así que eso es lo único que encontrará. Por lo tanto, tu Gurú solo será un maestro que te "ayudará" de alguna manera; te enseñará sobre la Verdad. De hecho, no será una ayuda realmente, sino un gran obstáculo. Con el tiempo, puede que se vuelva completamente inmune a la Verdad, como alguien que ha tomado una vacuna y se ha vuelto inmune a ciertos tipos de bacterias o virus. Cuando la Verdad viene, es para despertarte y no para enseñarte.

Hoy en día hay muchas personas que estudian la Autorrealización o las enseñanzas del Advaita. Durante más de dos mil años, la gente ha estudiado las palabras de Jesús, y hasta ahora nadie ha despertado de esa manera. De esta manera también puedes estudiar a los Vedas, las palabras de Ramana, de Buda o de Krishnamurti. El verdadero Gurú es la Verdad, y cuando Esta llega, ¡Despierta! No da conocimiento, La Verdad trae la Revelación de lo Desconocido, Aquello que no tiene nombre, que no tiene forma, que está más allá de la mente.

Puedes pasar toda tu vida estudiando, y cuanto más estudias más te alejas de la Verdad, porque Esta no se enseña, no puedes aprenderla. Solo cuando te encuentras con el Gurú, te encuentras contigo mismo, te encuentras con la Verdad. Pero el problema es que tú no puedes encontrar al Gurú, porque tú no puedes encontrar la Verdad. Es la Verdad, el Gurú, quien te encuentra a ti, y para ello necesitas estar abierto, en rendición, en entrega, tiene que nacer una gran simplicidad en ti.

Otro aspecto de este mismo asunto es que el Gurú no puede ser encontrado porque no es algo exterior. Por lo tanto, ¡no se le puede buscar! Todo lo que el ego puede ver son objetos; todo lo que puede encontrar es parte de sí mismo, nunca el Gurú. Otra cosa es que en la gran mayoría de los casos, la representación ideal de esta Verdad es el Gurú en la forma humana. Hay algunos casos en los que la Presencia de la Verdad, del Gurú, no asume una forma humana, pero son casos muy raros.

¿Por qué el discípulo necesita al Gurú? Simplemente porque aún no está establecido en la Verdad. Si estuviera establecido en la Verdad, sabría que no hay discípulo ni Gurú. Pero, para quien no conoce esta Verdad —y no sirve de nada conocerla solo teóricamente—, el Gurú, la Verdad, Dios, es esencial. Así que a menos que estés completamente abierto, en profunda entrega, no conocerás el significado de la Presencia del Gurú, la importancia y el valor de esta Gracia.

La Verdad, el Gurú, esta Presencia, es algo más allá de las palabras. Tú no puedes encontrarlo, pero Él puede encontrarte a ti, si estás abierto, si esta simplicidad está ahí dentro, si estás “quemando” por la Verdad. Dios, la Verdad, el Gurú, nunca está ausente, pero mientras no tengas la madurez para reconocer su Presencia (que está presente, pero que no puedes disfrutar), no podrás encontrarla ni ser encontrado por Ella, porque, de hecho, no quieres la Verdad, no e entrega. Por eso algunos egos se "iluminan", se forjan una "iluminación", "viajan" en una iluminación fabricada.

La Autorrealización, la Iluminación o la Verdad, solo está presente cuando ya no está el sentido del "yo", cuando ya no hay ilusión, cuando ya no hay sentido de separación. Tu búsqueda no puede darte eso, solo la madurez puede darte la Presencia de la Gracia en la forma del Gurú. Así que tú no lo encontrarás.

Si eres de los que viajan por el mundo en busca de un Gurú, lo único que estás buscando es un instructor espiritual. Cuando hay apertura, verdadera madurez y entrega interior, Dios irá a ti, el Gurú irá a tu encuentro. No irás a Él, Él te encontrará y te acercará a Él. La Verdad, el Gurú, te encuentra, y no al revés; la Liberación te alcanza, y no al revés.

Transcrito a partir de un discurso en un encuentro online, realizado el 04 de julio de 2018. Publicado por primera vez en portugués el 21 de noviembre de 2018. Para más información sobre nuestras reuniones, haga clic aquí .

domingo, 29 de agosto de 2021

La clave de la verdadera liberación

El Gurú, el Maestro, destruye absolutamente todas tus creencias, incluyendo, y principalmente, aquellas de las que no eres consciente: todos los tabúes, prejuicios, paradigmas, conceptos formados; todos los condicionamientos, ¡absolutamente todos!

Solo eres libre en tu Verdadera Naturaleza. Mientras haya una sombra de mente, la ilusión está presente, el miedo está presente. ¡Mi trabajo aquí es mostrarte lo que es ser absolutamente libre!

Quien es absolutamente libre ya no puede ser capturado por el mundo, ni por este mundo ni por los otros mundos. De hecho, los otros mundos son todos de la mente egoica, que crea un cuerpo, o un vehículo, para expresarse en "su" mundo: el mundo de sus logros, de sus conquistas, de sus deseos. Así que no importa la cualidad que tenga ese mundo, porque, al ser fabricado por la mente, es una prisión del propio ego y algo construido por él.

En el ego, en esta ilusión, estás vinculado al objeto de deseo: la familia es un objeto de deseo; los bienes materiales son objetos de deseo; la búsqueda de autoafirmación y autorrealización, de tal o cual manera, es un objeto de deseo. Este vínculo crea necesidades ilusorias en una supuesta identidad. Es la ilusión del deseo, del placer y de encontrar satisfacción en el objeto. Tu "amor" es una prisión, y no hay que ser inteligente para darse cuenta de esto, porque, cuando este amor se aleja, está el dolor. Si hay dolor en lo que llamas "amor", esto no es más que otro objeto ligado a la autosatisfacción; es otro objeto de deseo.

Todas tus relaciones, sin excepción, son trampas de la mente; algo que esta crea para satisfacerse y realizarse.

La mente, en su prisión, se ata a una autosatisfacción egoica, satisfaciéndose en las, así llamadas, relaciones. Hay relaciones con cosas, tales como el auto, la casa de la playa, el apartamento; bien sea con un regalo que recibiste, un jarrón, un juego de cubiertos de plata o joyas. Está la relación con los espacios geográficos, la fuerte necesidad de satisfacerse estando en lugares especiales, en ambientes especiales, diferenciando lo que sientes estando en el campo y en la ciudad; te gusta esta ciudad y no te gusta aquella otra; o en esta te sientes bien y en la otra te sientes mal.

Y está la famosa relación con las personas, y también con los animales. Hay quienes no quieren a la gente, no les gustan las personas, pero aman a los animales; como, por ejemplo, la señora que cría quince perros pero no soporta a los niños.

La señora que tiene quince perros sabe que ninguno de ellos ofenderá su ego; puede que la irriten, haciéndose pis, o caca, de la que ella se tendrá que encargar, pero aun así no irritarán su ego a nivel personal; eso confrontará a la persona que ella cree ser. Lo mismo ocurre en la relación con los animales, los entornos, los espacios, los lugares: mientras nos estén ofreciendo algo, lo queremos. Así es la relación con las cosas: mientras algo te esté dando placer, lo conservas; cuando deja de darte placer, lo desprecias. Todas las relaciones son así, y también las personales.

No hay verdad, no hay libertad, no hay amor en las relaciones humanas; solo hay miedo, y este miedo se expresa en la ambición, en la posesión, en la dominación, en el poder, etc. Sé que es una imagen triste y negativa, pero es así. No se puede tener más que esto en este mundo construido por la mente, por el ego; me refiero al mundo que la mente egoica produce.

A esto lo he llamado el "laberinto de la mente": no tiene ni entrada ni salida; es un laberinto sin puerta... solo un laberinto. La mente es solo un laberinto sin entrada ni salida.

Quizás al escuchar esto no veas lo práctico que es, pero es absolutamente práctico. En el pensamiento puedes buscar una respuesta, o puedes abandonar el pensamiento y no volver a confiar en nada de lo que ocurre ahí dentro, que la mente produce. Entonces, en ese momento, has dado un salto en tu sadhana, en tu trabajo de despertar.

Este primer paso lo considero también el último. No tienes que dar ningún otro paso, solo este: nunca más, absolutamente nunca más, confiar en construcciones mentales.

Cada pensamiento en tu cabeza es una mentira, porque el pensador detrás de este está mintiendo; al igual que todas las certezas e incertidumbres, evaluaciones y conclusiones. Es una mentira toda la confianza que se da en estas diversas relaciones, con cosas, personas y lugares; con sentimientos, emociones y pensamientos. O sea, todas las relaciones vinculadas y atadas a esta ilusión básica: la mente es una falacia; todo en ella es una mentira.

¿Qué hay de positivo en esto, en todo este enfoque aparentemente negativo de la vida? Lo positivo de esto es que el agricultor, antes de sembrar la semilla, tiene que limpiar, aflojar y abonar la tierra, así como quitar las piedras, dejándola lista para que florezca la vida, para que la semilla germine allí.

Lo positivo es que tenemos que limpiar la "tierra", y es justamente eso lo que hacemos en Satsang: limpiar la tierra, sacar la basura y los escombros porque todo se está derrumbando, cayendo, desmoronando, y no podemos hacer nada. Quitamos lo que ya se ha derrumbado, caído, vamos limpiando y mirando lo que está cayéndose, desmontándose, porque aún no ha caído todo. Parece que en cada Satsang te sorprendes contigo mismo, viendo cuántos prejuicios y creencias están aún en el sistema, en la "máquina"; los "programas" no pueden funcionar con facilidad, hay muchos virus, y en cada Satsang percibes lo que está atascado, cuánto está todavía atascado allí. Parece que hay que darse tiempo para ver esto.

Transcrito a partir de un discurso en un encuentro online, realizado en junio de 2015. Publicado por primera vez en portugués el 22 de agosto de 2015. Para más información sobre nuestras reuniones, haga clic aquí .

domingo, 22 de agosto de 2021

El Gurú es la Conciencia

Participante: ¿Cuál debe ser la relación con el Gurú interior y exterior?

Mestre Gualberto: La cuestión aquí es que muchos tienen una gran dificultad en aceptar la respuesta que doy a esto. Todos hablan de un Gurú interno, pero esto realmente no es más que otra creencia. El Gurú interno solo es real cuando despierta, y ahí está toda la dificultad. La dificultad es aceptar que esto solo es posible en el contacto con el Satguru externo.

El Gurú externo es el que despierta al Gurú interno. Sin el Gurú externo, el interno es solo una creencia, como cualquier otra. Lo que estoy diciendo con esto es que todo el mundo necesita un Gurú externo, el cual realmente es el mismo Gurú interno. Pero el Gurú interno solo despierta gracias al Gurú externo, incluso si este Gurú externo no asume una forma humana, como ocurrió con Ramana, pero este es un caso raro... estos casos son muy raros. En el caso de Ramana, la montaña de Arunachala era su Gurú.

Toda la dificultad aquí es que, al tratar este tema, podemos plantearlo desde el punto de vista del Gurú o desde el punto de vista del discípulo. Desde el punto de vista del discípulo, existe lo externo y lo interno; desde el punto de vista del Gurú, solo existe el Satguru. Así que interno o externo ya no aparecen. Esto es muy interesante, porque la mente, en su deseo de dispensar toda autoridad, ve también la figura del Gurú como la figura de autoridad sobre ella. La naturaleza de la mente egoica es la naturaleza de la arrogancia. Esta asume la ilusión de poder controlar, de poder resolver por sí misma. El ego cree poder resolver las cosas por sí mismo, la mente cree poder resolver el asunto por sí misma. Pero la mente es básicamente inconsciencia, sueño; no tiene nada, absolutamente nada que ver con el Gurú, interno o externo. El Gurú es la Conciencia, la Presencia externa. Es por su Gracia que la Conciencia, que el Gurú interno, despierta. Así que el Gurú siempre será necesario. La única necesidad es precisamente la del Gurú, la Conciencia, la Presencia. El trabajo es único, es uno solo.

No hay separación entre el Gurú externo y el Gurú interno, pero en la perspectiva de quien cree que sí, la Presencia externa del Gurú es esencial, porque no se puede ir más allá de la mente en la misma mente. La mente no puede investigarse a sí misma. El Gurú externo es la Conciencia, es la Presencia en la forma, y solo la Conciencia despierta. Así, en este contacto, la Conciencia, que es el Gurú en la forma, despierta la conciencia del discípulo... esta misma Conciencia en el discípulo. Entonces comienza el trabajo y ahí se puede hablar de Gurú interno. Antes de esto es solo una creencia, una linda creencia, y toda creencia está en la mente, es parte de la mente; es parte de la inconsciencia, es parte del sueño; solo son palabras, imaginación… Palabras, lo cual es pensamiento, lo cual es imaginación.

Es como la realidad de Dios, que en la mente es solo un concepto, un pensamiento, una creencia, y por lo tanto es solo más imaginación. ¡Dios es real en tu Ser! Dios es real como Conciencia, no como creencia; como creencia es solo imaginación. Asimismo es con el Gurú, que es la Conciencia, Dios. El Gurú solo es real cuando está ocurriendo un trabajo. Cuando ocurre un trabajo el Gurú interior es real. De otra forma, es como creer en Dios, es tan solo otra creencia y una creencia no funciona.

¿Todos están conmigo? Satsang significa estar en buena compañía: en compañía de la Conciencia, en compañía de la Gracia, en compañía del Gurú. Si ustedes, que están en esta sala en Paltalk, pudieran resolver esto solos, ya lo habrían hecho; pero no funciona así. Si este "solo" significara Conciencia, ustedes no tendrían que estar en esta sala, porque el asunto ya estaría resuelto; la cuestión del fin de la separatividad, del sentido del yo, del ego, del mí, así como de todo el sufrimiento, el conflicto y la miseria asociados a esto, ya estaría resuelta.

La mente puede creerse capaz de lograr Esto, pero esto también es solo una creencia, solo imaginación. La acción del Despertar, de la Realización, es una acción de Gracia. Como una acción de la Gracia, es una acción de la Conciencia. Así que es una acción de Dios, una acción del Gurú. En la India esto está muy claro: es el Gurú quien concede este Despertar. Hoy en día, hay un mensaje neo-advaita, que se escucha por ahí, que dice que no es necesario un gurú, que tú ya eres el gurú. Pero tú ves que todos los que han descubierto Esto de manera directa y real, y que luego compartieron esta visión real de la Verdad, a la que se le podría llamar Advaita, siempre hablan de la importancia del Gurú, le oran al Gurú, le cantan al Gurú, se bañan en la Gracia del Gurú, le hacen poemas al Gurú, como ocurrió con Ramana, Nisargadatta y muchos otros.

¿Alguna pregunta al respecto? ¿Tienen más preguntas sobre esto? En ese caso, me gustaría preguntarles a los que están en contacto con el Gurú presencialmente, ¿qué representa esto? ¿Qué les parece? Algunos de ustedes nunca han estado en un encuentro presencial. ¿Qué representa estar en este trabajo?

En la mente, tenemos dificultad en aceptar algo tan simple: que solo hay Uno y ese Uno es la única Conciencia, la única Presencia, no importa si Esta se presenta en la forma de Marcos Gualberto, de Ramana Maharshi o de Buda, la única Realidad, la única Presencia, porque la entrega a esta Presencia es lo que ocurre cuando nos extendemos al Gurú, cuando hay esta entrega del "yo" al Gurú, de este "yo" al Gurú. La rendición es abandonar la ilusión de separación, abandonar a la mente que juzga, que compara, que evalúa, y que está llena de conceptos y prejuicios, miedos y deseos —eso es lo que entregamos, lo que rendimos, lo que soltamos ante esta Presencia única—. ¡Solo existe esta Presencia única, que es lo que eres Tú en tu Verdadera Naturaleza! ¡Solo existes tú! ¡Es esto siempre! ¡En esta sala solo estás Tú en tu Ser! No hay personas en esta sala.

La mente, el cuerpo y el mundo surgen en la Conciencia, la cual es lo que eres Tú en tu Ser. Todos estos son objetos, mientras que la Conciencia es la Realidad que experimenta todo esto, que es el sujeto de todos estos objetos; La que experimenta todo esto. Esta Conciencia es el Gurú. En la Conciencia que experimenta todo esto, la Conciencia única, esta Conciencia es todo lo que hay.

Cuando dices "la persona", o "yo", esto es solo una ilusión en la que creemos; esta creencia es la ilusión de la "persona", del "yo". Todo está en la imaginación. La única realidad es la Conciencia. El "yo" y el "mí" son solo creencias, pensamientos, objetos, para esta Conciencia que los experimenta. Esta Conciencia permanece sola, sin ningún objeto; es en Ella que surgen los objetos. El "yo", la “persona", también es solo un objeto, un pensamiento, algo imaginado.

¿Terminamos aquí? Gracias por el encuentro. ¡Namasté!

Transcrito a partir de un discurso en un encuentro online, realizado el 27 de abril de 2016. Publicado por primera vez en portugués el 01 de junio de 2016. Para más información sobre nuestras reuniones, haga clic aquí .

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